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Escribir la consulta en tus palabras
Al Asistente le escribís la consulta en tus palabras, como se la plantearías a un colega. Lo que pongas en la pregunta es lo que el Asistente tiene para buscar, y también lo que después vas a usar para verificar la respuesta.
Lo que conviene incluir
- Los hechos que importan. Qué pasó, entre quiénes y cuándo, sin datos que identifiquen al cliente si no hacen falta.
- La materia y el tipo de contrato o de proceso. «Arrendamiento de un local comercial» acota más que «alquiler».
- Lo que necesitás. Jurisprudencia, un artículo, un plazo, un resumen de los criterios.
- El recorte. Si te sirven solo sentencias recientes o de un tribunal, decilo.
Un ejemplo
Una consulta floja: «rescisión contrato».
Una consulta que se puede responder y verificar: «Un cliente rescindió sin causa un contrato de servicios a plazo fijo, a los ocho meses de un plazo de dos años. ¿La jurisprudencia uruguaya reconoce lucro cesante por el tiempo que faltaba? Busco sentencias de los últimos años.»
La segunda dice qué pasó, qué buscás y de dónde. Si la respuesta cita sentencias, vas a poder comparar sus hechos con los tuyos.
Una pregunta por vez
Si tenés tres preguntas, hacelas de a una en el mismo chat. Así cada respuesta es más fácil de verificar, y si una no consultó fuentes lo vas a notar enseguida.
Repreguntar
La primera respuesta casi nunca es la última. Repreguntá para acotar: «Quedate con las sentencias de tribunales de apelaciones», «¿Hay criterios en contra?», «Explicame la sentencia que citaste en segundo lugar».
Lo que el Asistente sabe de vos
El Asistente recuerda algunos datos tuyos entre chats, como tu perfil y tu forma de trabajar. Igual, si un dato cambia la respuesta (la materia, el país, el tipo de cliente), escribilo en la consulta.
Probalo
Tomá una consulta real de tu semana y escribila dos veces: una corta, como la escribirías en un buscador, y otra con los hechos, lo que necesitás y el recorte. Compará las dos respuestas y sus citas.
